El perfil del Gestor Cultural

En estos meses en que la cultura ha sido protagonista en el confinamiento, recuperamos un artículo publicado en 2013, sobre el perfil del gestor cultural.

Actualmente vivimos inmersos en lo que algunos han denominado boom de nuevas profesiones, que ofrecen denominaciones que en décadas anteriores difícilmente respondían a situaciones conocidas y cuando menos, a verdaderas profesiones.

La denominación gestor cultural, que aparece con fuerza en la década de los ochenta y que ahora resulta ciertamente familiar aunque difícilmente definible (debido a la gran variedad de acepciones), no es una nueva profesión como tal si pensamos que las sociedades históricamente han venido gestionando su cultura. Lo que presenciamos actualmente es el “encargo” de la sociedad contemporánea de que se gestionen todas las actividades culturales, buscando el criterio de la calidad y la excelencia. Lo que se genera es la demanda de que las personas, los profesionales, se especialicen en este campo, y se conviertan en intermediarios, personal capaz de entender las propuestas.

Una de las definiciones de gestor cultural que encontramos es aquella que lo define como aquel profesional que actúa como mediador entre la creación artística o la herencia patrimonial, y el consumo y la participación cultural. Su función es la de ayudar a hacer viable un proyecto cultural para introducirlo en una estrategia social, territorial o de mercado (1).

Si tomamos como punto de partida esta definición, podemos preguntarnos si es posible afirmar rotundamente que la profesión de gestor cultural está plenamente consolidada hoy en día. Gracias a las gestiones que ha venido realizando la Federación Española de Asociaciones de Gestores Culturales, se ha logrado la inclusión del epígrafe “gestor cultural” en la Clasificación Nacional de Ocupaciones. En España se toma conciencia de esta profesión más tarde que en otros países que, como Estados Unidos, crea esta denominación o similar en la década de los setenta.

En nuestro país, tendremos que esperar a los años ochenta que es cuando empiezan a desarrollarse servicios culturales por parte de las Administraciones Públicas. Los nuevos técnicos culturales, diferenciados ya en este punto de las viejas profesiones como archiveros o bibliotecarios, requieren de un nombre y una definición clara de la función que desempeñan. Y ahí es donde nacen las primeras acepciones de gestores culturales.

Ahora mismo vivimos una época en que la cultura ha cambiado tanto como la sociedad en la que vivimos. Se han producido cambios sustanciales en la manera de crear, producir, distribuir y consumir cultura, y ello ha originado un aumento del empleo cultural durante las dos últimas décadas y por tanto mayor demanda de gestores culturales.Gestores culturales deben estar conectados con la realidad que vivimos, y por tanto capacitados para dar respuesta a las demandas de la sociedad en la que nos desenvolvemos personal y profesionalmente. Las cinco aptitudes que debería tener todo gesto cultural van desde la capacidad de apertura a la innovación y la creatividad (Carreño 2010), como la capacidad de planificar, de trabajo en equipo, de comunicación y de sensibilidad artística.

El gestor actual debe comprender, como señala José Guirao, Director de las Casa Encendida de Madrid, que es un puente, un intermediario entre el acto de creación y el público. Que deberá tener una gran sensibilidad y capacidad de escucha, y ver al público como un individuo de tú a tú, que se trabaja para cada individuo no para la masa. No se debe por tanto olvidar que se trabaja para la comunidad y no para servirse de ella.

El gestor cultural en el contexto de la crisis que vivimos deberá ser capaz de poder dar respuesta a las exigencias de la sociedad. Consciente de la contracción del sector público, se abre una vía a que el liderazgo e innovación de los gestores, en combinación con el sector privado, dinamicen la cultura y hagan que esta sea más que nunca un factor que contribuya decisivamente al crecimiento económico.

(1)Tino Carreño (2010) Caminos cruzados. El perfil actual del gestor cultural en Cataluña.

Maria Luisa Villen Fiz– Profesora del Módulo “Diseño y Manejo de Proyectos Culturales” – MPC

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